Nunca olvidare ese primer día de octubre, me desperté a las 5 de la mañana para irme a trabajar, me abrigue, salí de la casa y agarre mi carro, pero algo se interpuso en mi camino, algo empezó a dar vueltas muy dentro mió, era una corazonada; al llegar al semáforo empezaron a bajarse los avisos que indican que el tren esta en camino, lo tome como una señal, di vuelta en U y regrese a mi casa, no se por que, solo lo hice, mi esposa seguía durmiendo y se quedo sorprendida de verme ahí, tan solo le dije, no lo se, quiero quedarme, no quiero ir a trabajar.
Después de 1 hora y media ella empezó a llamarme desde el baño, un rasgo de sangre estaba en el asiento, así empezaba esta vida llena de sueños, espere que se termine de dar una ducha y salimos al hospital, los dolores eran controlables, nada parecía escaparse de las manos.
Llegamos a emergencia, asustadísimos, es parte de ser primerizos creo yo, mi frente sudaba, quería llevarla cargada desde el carro, pedía una silla de ruedas mientras ella sonreía, de nervios diría yo, la princesa de la burbuja encantada estaba en camino.
Fue internada al llegar, pero debido a que ese no era el hospital donde estaba programado su parto y encima no tenia las contracciones suficientes para que la bebe salga, nos recomendaron ir al otro hospital, te imaginas eso, manejar el auto con una mujer embarazada y con contracciones, encima por la avenida de acceso rápido, aunque no lo creas, era adrenalina netamente pura, yo imaginaba ser METEORO.
Reubicada ya, como a las 4 de la tarde, todo era mágico, yo seguía nervioso, jazmine estaba próxima a llegar, me imaginaba su carita, rosadita, sus piecitos moraditos, ya la quería ver, ya la quería en mis brazos, quería cantarle mil canciones, a lo que una contracción me hizo volver a la realidad, sonaba mi celular, todos estaban al tanto de la llegada, es que el amor por mi hija venia de todos, llamadas desde el extranjero y visitas al hospital, que nervios.
A las 10 de la noche los dolores eran mas fuertes, las contracciones mas seguidas, la dilatación ya estaba en numero 8 (cuando es 10 el bebe esta listo para salir), mi brazo entero estaba lleno de arañones, una mujer en labor de parto es capaz de hacer grafittis con sus uñas (así estas, estén recién cortadas), bueno llego el anestesiólogo, bendito sea dicho doctor, el era el encargado de la epidural, Dios mío que miedo ese proceso, agujas extremadamente grandes, mangueras pequeñas dentro de la piel, por suerte soy hombre y no doy a luz, las mujeres son admirables, no se si yo lo hubiera podido soportar.
Ya paso la media noche, ya era 2 de Octubre, ya era el cumpleaños de mi esposa y su regalo aun no llegaba, a las 4 de la madrugada la dilatación estaba en numero 10, la bebe ya debía haber nacido, el doctor la revisaba y sabia que la bebe estaba en posición, mi esposa pujaba, pujaba, el dolor era insoportable, mi alma se partía de ver esa escena, quería ayudarla, no sabia como, así se prolongo toda la madrugada, ella no podía mas, el doctor vio la hora y ya había llegado las 6 de la mañana, la bebe estaba mirando hacia abajo, su frente hacia presión en la columna de mi esposa, no podía salir, era imposible, programaron la cesárea de emergencia, la burbuja encantada se había roto.
Me pusieron túnicas verde o celestes, no recuerdo bien, después de 24 horas despierto te vuelves hasta un poco daltónico, entre a la sala de operaciones, pude ver la cirugía, como era una cesárea, fue algo muy experimental para mi, nunca pude verla en discovery pero esta vez no podía hacer zappin, ya estaba dentro del quirófano, observe todo a mi alrededor, vi una camita pequeñita, llena de colchitas calientes, era donde iban a poner a mi bebe, mi esposa estaba demasiado dopada, me miraba y sonreía, no decía nada mas.
El doctor empezó a mover sus manos, las introdujo en el vientre, lo vi sacar una bola oscura, parecía un capullo, este se abrió cual mariposa y empezó a gritar, a llorar, tenia sus brazos menudos, poquito cabello bien mojado, la pusieron en su camita, la limpiaron rápidamente, mi esposa me miro, sonrío y se quedo dormida, la bebe ya estaba en mis brazos, no sabia como cargarla, era como llevar cristales en las manos, con mucho cuidado, yo la abrazaba, me ensuciaba la ropa, quería llorar, ella era mía, era parte de mi, su oído estaba en mi pecho, mi corazón latía para ella, y el suyo latía para mi.
A las 2 horas regrese al hospital, fui a casa a darme un baño, mi esposa estaba con Jazmine Danielle en sus brazos, ese cuadro de familia era hermoso, y hoy seguimos juntos de la mano, Chio, La Princesa de la Burbuja Encantada, y Yo, sonriendo al tiempo, creciendo y renaciendo, hasta el final.